Breve reseña histórica del Balneario Orense
De las travesías en sulky por los médanos al balneario que conocemos hoy.

- 1913Se funda el pueblo de Orense, al sur de la Pampa.
- 1929El 14 de noviembre nace el Balneario Orense; se inaugura el 22 de diciembre.
- 1951El 8 de abril comienza el loteo y la venta de solares.
En los albores de Orense, cuando el horizonte aún se desplegaba inexplorado, los primeros pobladores encontraron en el majestuoso mar su llamado. Este pequeño pueblo, fundado en 1913 al sur de la inmensa Pampa, dirigió sus pasos hacia las costas imponentes, allí donde la belleza y el misterio del océano se funden con la tierra. Subiendo los médanos, verdes y salvajes como un tapiz de la naturaleza indómita, los sulkys y villalongas cruzaban las arenas. Flamencos y teros, habitantes de las lagunas vecinas, eran los silenciosos testigos de esas primeras travesías. Con cautela, aquellos pioneros enfrentaban los caminos desafiantes, sorteando las dunas hasta encontrar, por fin, una bajada que los llevaría a la inmensidad de la playa, ese paraíso desconocido que empezaba a sentirse como propio.
Para llegar a este santuario marino, los pasos atravesaban las tierras privadas del Dr. Orlando e Ingeniero Enrique Williams, quienes, sensibles al anhelo del pueblo, permitieron que los sueños costeros de Orense comenzaran a brotar. Aunque geográficamente la zona más visitada se conocía como Punta Desnudez, el deseo de hacerla suya era innegable. Así, el 14 de noviembre de 1929, una ola de entusiasmo popular culminó en la creación del balneario, bautizado como Balneario Orense. La inauguración oficial, el 22 de diciembre de ese mismo año, marcó el comienzo de una historia que aún late en cada ola. Los esfuerzos por impulsar el crecimiento de este balneario fueron constantes, hasta que el 8 de abril de 1951, una vez más los hermanos Williams extendieron su mano generosa, facilitando el loteo y venta de solares. Ese día, el sueño de un balneario trazado con esmero, un verdadero tesoro costero, comenzó a tomar forma. Desde entonces, fueron los vecinos y las autoridades locales quienes, con dedicación incansable, hicieron posible que hoy disfrutemos de este rincón bendecido del Mar Argentino.
Hoy, el Balneario Orense es mucho más que una playa: es un refugio de paz, donde la naturaleza se conserva en su estado más puro, lejos del ruido y el frenesí del mundo moderno. Sus kilómetros de playas vírgenes, majestuosos médanos y profundos bosques conforman un escenario perfecto para quienes buscan escapar, desconectar y encontrar consuelo en la serenidad del paisaje. Las noches, cubiertas por un manto de estrellas infinitas, son inolvidables, pero lo que realmente roba el alma es el horizonte del Mar Argentino. Su inmensidad, su oleaje constante, invita no solo al descanso, sino también a la reflexión, a ese diálogo íntimo con uno mismo que solo es posible ante la vastedad del océano.
Orense, con su balneario, nos recuerda que hay lugares donde la belleza no solo se contempla, sino que se siente en lo más profundo del ser.